jueves, 5 de noviembre de 2009

Regreso de muchos lugares. A mi regreso, me encuentro con que todo sigue estando allí, pero de manera distinta. Ahora lo veo inalcanzable. Estoy enfermo; pero pienso que puedo curarme y que no està nada mal pretender ser una víctima de mis propias acciones. Dejé a mi novia, o mi novia me dejó. Ella creyó que yo le fui infiel, yo creí que todo era una jodida broma y que lo mejor era decir la verdad. No contaba con que la verdad es solamente verdad en nuestros odios. Ahora camino generalmente solo. Si no es acompañado por algún tipo o tipa que se interesa en conocerme a mi y mis historias, estoy solo. No me va bien. Mucho menos me va mal. Empiezo a creer que inevitablemente moriré como siempre pensé que iba a hacerlo: joven, sin dinero, sin barba, corto de vista, flaco, solo y sin publicación alguna. Leí un libro de Caicedo, me gustó, pero jamás volvería a leerlo. Conocí a Lautauro Bolaño, hijo de Roberto. Me dijo que yo era un tipo muy alegre. Debo admitir que esa apreciación me sumió en una irremediable depresión. Cuando caminaba por Madrid, que no fue donde conocí a Lautauro, me topé con el personaje de uno de mis cuentos. Me dijo que era muy tarde para haberlo ido a buscar, que ya había encontrado la mejor manera de salir adelante sin mi. El tipo que yo había creado, que yo había hecho nacer, que era lo que era gracias a mi imaginación, ahora era feliz y único, sin mi. Derrotado, he caminado buscando a mis otros personajes. A mis muchos padres, a mis muchas novias, a mis anticuados yo, a mis imaginarios amigos de infancia y a los que de verdad dejaron de existir. Me los he encontrado a todos. Todos, claro, están mejor sin mi. Como todo es un ciclo y la muerte es lo único cierto (aunque de ello empiezo a levantar tremendas dudas, aunque por las dudas seguiré creyendo en eso), me he hecho a la idea de que no los nesecito, de que puedo crear muchos más. Soy un gran escritor. Puedo ser un gran político si quiero, quizá un gran publicista o lider religioso, hasta un futbolista mediático, si me lo propongo. He pensado que la mejor manera de seguir mi vida es de la misma manera que se puede hacer el amor en un coche. Y no nesecito de los personajes que ahora viven mejor sin mi, pendejos mal agradecidos. Puedo crear más, soy un gran escritor. Así que ahora estoy de regreso de todos esos muchos lugares. Sandy me ha tomado desprevenido a mi regreso y me ha pedido una entrevista. Sonrio y le digo que ahora que soy un gran escritor puedo darme el lujo de despreciar a su horrible programa. Sanyd cuelga el teléfono. Disfruto mi victoria.

Dias despues recibo la llamada de mi padre. Mi madre a muerto. Le digo que no se preocupe, que dentro de todos los personajes que tenía que crear, tenía previsto crear una nueva madre y quizá una abuela, para el. Mi padre colgó. Disfruto de haberle calmado el dia. Termino el dia saliendo a caminar. Veo a mi novia de la mano de otro tipo. Me acerco, extrañado, pues no ha pasado mucho tiempo desde que ella me dejó o yo la dejé por otra, como ella cree. Le digo que me parece poco ética su manera de proceder, que me duele no haber sido mucho para ella, que ese tipo jamás le hará tan feliz como yo le hecho. Ella no pronuncia palabra alguna, yo doy media vuelta y disfruto el haberle arruinado el dia. De pronto, escucho mi nombre, pasos tras los mios y al voltear mi rostro, encuentro el puño del nuevo novio de mi novia. Lo esquivo, lo golpeo, le mento la madre y salgo corriendo. Alcanzo a ver como se retuerce del dolor en el piso, y como ella se queda parada ahí mismo, donde me escuchó por última vez. Llego a casa y duermo. Al dia siguiente es el funeral de mi madre.

Despierto temprano y enciendo el ordenador. Recibo cientos de condolencias por la muerte de mi madre. Me tomo el tiempo de responder a los mails uno por uno, todos, de la misma manera: no se preocupen, estoy trabajando en una nueva madre; sin embargo, agradezco sus condolencias y espero verlos a todos en el funeral. Por la tarde, salgo a rentar un terno. Me lo dan al crédito, sin chistar, confiados en que lo devolveré intacto y pagaré el alquiler total. Salgo con el traje puesto, derecho al velatorio de mi madre. En el camino tomo conciencia de que la madre que se me ha muerto, es la que me dio a luz, mi progenitora. Yo no la cree a ella. Entonces, crear una madre así, será más dificl de lo que pensé. Voy al funeral en bus, y el camino es largo. El camino se hace ancho entrando a la carretera panamericana norte. Siempre me gustó viajar por esta carretera. Puedes ver el caos de un pueblo marginal y las caras de alegría de su gente. Puedes ver sus cerros grises, ahumados, rojizos, los rios secos, los arboles solitarios o en conjunto, todos grises, todos verdes, sin el menor cuidado del ser humano para que existan,pero que existen de todos modos. Mi infancia fue en un lugar así, la infancia que padre y madre me regalaron. La infancia que me ha llevado ahora a ser un gran escritor. Padre me llevaba al mercado, metido en una jaula, llamada java, donde se repartian los pollos que se vendian, pollos todavía vivos. Cada paseo dentro de la java era hermoso. La sensación de sentirme prisionero siempre me persiguio desde niño. Era una sensación única. En ese momento yo dejaba de existir para los demás. Me juraba invisible tras los barrotes de la jaula de plástico, jaula que mi padre cargaba en la cabeza. Veia a la gente caminar por debajo de mi padre, que era grande, la veia caminar en toda su miseria, tratando de comprar lo que su poco dinero le permitia, anhelando lo que jamás podrían tener,siendo felices con ello, siendo prisioneros, como yo, flotando en sus propias jaulas.

domingo, 17 de agosto de 2008

Hoffier.

A F la conocì un verano hace 5 años. Nos presentò mi novio de ese entonces, Salomòn, en una galerìa de arte en el centro de Paris. Yo tenìa 19 años. No recuerdo la edad de F. Ese dìa Salomòn y yo estàbamos enojados ( la razòn tampoco la recuerdo), asì que cuando me presentó a F apenas y le mirè el rostro; preferì seguir viendo los cuadros de la exposición. Las pinturas eran de Andy Warhol y las habìan traido el instituto de arte donde estudiaba la hermana de Salomón, Chardyn. Ahora que lo pienso, Salomón no tenía talento alguno y jamás logró tener éxito en algo, no como su hermana. Yo estudiaba Negocios, y la pintura me era totalmente ajena; el único arte que en cierta manera, digamos, "cultivaba" era la literatura, sobretodo la poesía. Había aceptado ir a la exposición despues de que Salomón me insistiera durante un par de semanas; a el le gustaba la pintura; le interesaba aún más cuando se trataba de Andy Warhol. De hecho, se había comprado una réplica de una de las Marilyns hacía un par de semanas, emocionado por la llegada de la exposición a la ciudad, y ya tenía muchas fotos junto a ella. Todas, ridículas: en una le tomaba el rostro, en otra le daba un beso, en otra trataba de sacarle el lunar y asì, todo un estùpido. En fin. Mientras ellos se quedaron conversando, yo seguí viendo los cuadros, las películas y todo lo que había. Vi las Marilyns, la pintura de las latas de sopa, sus portadas de revista, sus pinturas de algunos cartoons sesenteros, las fotos de algunos travestis y cuando me disponía a ver una película llamada "sleep" decidí voltear a ver si Salomón había regresado por mi. El y F seguían conversando; solo en ese momento le presté atención a F. Lo primero que noté fueron sus ojos. Eran grandes y algo almendrados, no llevaban maquillaje y su mirada me pareció afligida, pero luego también me pareció cansada y hasta triste. Sus pestañas eran largas, larguìsimas, màs de lo que había visto en cualquier mujer. Su cuello era largo y fino y caía en unos finos hombros que apenas y escapaban del sueter de lino rosa que abrigaba su cuerpo. Lo único que no llamaba la atención de ella eran sus pechos, al menos eso creía yo por que consideraba que a los hombres le gustaban los pechos grandes, como lo mios. Salomón decía que le gustaban mis pechos. Los pechos de ella eran pequeños, diminutos, casi como dos limones. Vistos de frente no se notaban. Vistos de lado me daban risa. Pero sus piernas eran largas y torneadas. La falda dibujaba su trasero ( su trasero era perfecto) de una manera envidiable. Mientras miraba su trasero no pude evitar ver el mio en el reflejo del vidrio que cubrìa uno de los cuadros y pensè que mi trasero no se quedaba atràs, pero que el culo de esa zorra era aùn màs atractivo y que de seguro todos los hombres de la galerìa estaban pensando en follàrsela en ese mismo momento, al menos Salomón parecía muy interesado en eso o eso me parecía a mi. Sus pantorrilas eran delicadas pero nacian de unos pies que yo imaginè horribles. Escúalidos y venosos, hablo de venas moradas y verdes que recorrían sus muñecas, los huesos que afloraban de sus muñecas, y que también recorrían sus pies y saltaban por encima de sus mocasines, como asfixiadas, palpitantes, a punto de estallar. Digo que sus pies y sus manos no parecían de mujer, tampoco de hombre. No sè si me explico. Y así yo pensè que F era hermosa y horrible a la vez. Volvì a mirar los cuadros de los travestis y tratè de pensar en còmo serìa la vida de un travesti. Me refiero exactamente a los travestis prostitutos. Esos que veìa a diario al salir a de la escuela de negocios y que mis profesores llevaban alegremente en sus autos para pasar una buena noche fuera de casa. Y pensè que si para mi era dificil perder mi virginidad de una manera natural, osea, digamos, vaginalmente, mucho màs dificil serìa hacer el amor còmo lo hacìan ellos. Por un momento quize dejar de ser Virgen. Salomòn decìa que no habìa problema, que el podìa esperar todo el tiempo que fuese necesario hasta que yo me decidiese. Yo le habìa dicho que solo lo harìa con el hombre con el que me casarìa y, por supuesto que yo sabìa que no me casarìa ni muerta con ese pobre diablo y, aùn màs sabìa, que lo que le habìa dicho era metira. Mis padres me criaron con la idea de que follar antes del matrimonio era malo, un pecado. Pero eso no me importaba, jamàs les creì. Incluso, algunas veces, con algunos de mis otros novios ya habìa estado a punto de hacer el amor, pero nunca me atrevìa a dar el siguiente paso. A abrir las piernas y soportar de a pocos que ese algo que tenìan entre las piernas se introduzca en mi interior y soportar estoicamente las embestidas de un cuerpo sobre el mio o detras del mio o de la forma que fuese. En serio quize dejar de ser virgen. Tuve la imagen de Salomòn hacièndomelo en ese mismo instante frente a Hoffier. Incluso imaginè que Hoffier nos acompañaba y que, claro, Salomòn cogerìa màs con ella. Tambièn pensè en agarrar al primer tio que pasara frente a mi y correr desesperada al baño y pedirle que desvirgue en ese mismo instante, que me hunda su verga, o lo que presumo es una verga, ahi dònde el dolor o el placer me hagan gemir como a una paria. Luego pensè que me estaba volviendo loca, pero no sè porquè esa tipo de ideas no salìan de mi cabeza y casi no lo soportaba; quería llorar. Mientras yo divagaba en mis ideas de cómo desvirgarme, F y Salomón seguían conversando. " Menuda cosa" , dije.. Sucediò entonces algo que a menudo me pasaba. Empecè a tomaàrmelo todo en serio y con relaciòn a mi. Yo no soy buena para explicar cosas que me sucedan. Soy un fiasco, en general y continuamente. Probablemente esto tenga que ver con que soy virgen y, ademàs, sudaca. Sucede que cada vez que estoy incòmoda, hablo sola. Y cuando quiero decir hablo sola, quiero decir que empiezo a gritar lo que pienso, sin tener la mayor nociòn delo que estoy haciendo. Adì que empecè a decir muchas cosas: "por que mierda estoy aqui

lunes, 28 de julio de 2008

Sobre Roberto Bolaño.

El primer libro que leì de Roberto Bolaño fue "Putas Asesinas" y lo leì a los 17 o 18 años, cuando tomaba mi segundo semestre en la universidad.

sábado, 5 de julio de 2008

Sin tìtulo..( parte 1)

Carlos alguna vez mencionó que el enamorarse era algo patético. No he de negarlo; a mi, Carlos me parecía un tipazo y todo lo que decìa yo lo creìa, aprendìa y ponìa en pràctica. Era desenvuelto, gracioso y curiosamente inteligente de una manera también curiosa, eso me parecìa a mi y a todos los demàs muchachos del pueblo donde vivía que andàbamos como rèmoras pegados a el. Además, era Catalán. Un tipo curioso este Carlos. No sé por que; pero, alrrededor suyo, todo parecía ceder para que el fuera el único punto de atención. Era el primo Nano al que cantaba Sabina. El señor Jesucristo al que yo si hubiera seguido. Afortunadamente Carlos hablaba de cosas màs interesantes que el predicador ese; desafortunadamente, no cantaba igual que Sabina , tampoco tenía la necesidad de hacerlo.

Asi que Carlos creìa que el amor era patètico. Cosa curiosa, por que el decìa jamàs haberse enamorado. Y yo pensaba, còmo alguien puede decir que algo es estùpido o patètico sin siquiera haberlo experimentado; boludeces de puberto que pensaba. Pero era Carlos, asi que el debìa de saber de què hablaba.

Cierta noche, mientras paseaba por la plaza del pueblo en donde vivìa, distinguì una figura agazapada por entre los arbustos completamente enrollada y con la cabeza entre las rodillas. Temblaba casi imperceptiblemente. Casi, pues un fino brillo dorado de una cadena asomando por bajo sus rodillas denunciaba su presencia. Me detuve por un momento para ver si podìa distinguir de quien se trataba, pero el viento era fuerte y no me dejaba abrir los ojos completamente como para distinguir bien. Asì que me acerquè un poco màs. Es extraño, no suelo tomarle mucho interes a las cosas que me resultan extrañas, soy muy miedoso, es la verdad. Pero, en esa ocasiòn tuve la sensaciòn de que debìa de estar allì, justo allì. Tampoco tuve miedo, siempre tenìa miedo, a pesar de que me gustaba la noche, siempre tenìa miedo de lo que podìa encontrar en ella. Mientras me acercaba, la figura se puso de pie. Supe que tenìa que determe. Oì mi nombre. Era la voz de Carlos. Me peguntè què carajos hacìa Carlos ahì, a esa hora. Siempre pasaba por ahì a todas horas, y nunca lo habìa visto ahì. No lo saludé al oir su voz; solo le dije " Què demonios haces acà con este frio?". Todos sabemos que las noches en mi pueblo son muy frias; pero Carlos solo estaba con una camisa de tela delgadìsima azul o negra, no la lleguè a distinguir, unos jeans negros rotos por él mismo y los zapatos de siempre. Carlos se quedò callado, como si la pregunta hubiera sido o muy estùpida o muy marica. A el no le gustaban los maricas, y esa pregunta me dejò como un marica. Es más, solía juntara todos los chicos del barrio para salir a golpear maricas y mendigos a la calle; más de una vez fuí a colaborar de su pasatiempo. Pero Carlos estaba desaparecido desde hace tiempo. En realidad esa era la primera vez que lo veía desde 6 años atrás, cuando había muerto su padre. A todos nos sorprendió la manera en cómo reaccionó Carlos ante la noticia de que su padre había muerto. El viejo era un hijo de la gran puta: borracho, drogadicto, pederasta y , sobretodo, judio. Decían que había embarazado a la hermana de Carlos, que había vendido los órganos de su difunta esposa para comprar un whisky escoces que se bebió la misma noche del velatorio; que había violado no sé cuantas mujeres , niñas , niños y hasta animales; un hijo de la gran puta, en efecto. Teniendo en cuenta todo esto y que nunca pasaba tiempo con Carlos, supusimos que la noticia le iba a dar lo mismo. Al viejo lo encontramos nosotros mismos, ahogado en su propio vómito. Se habìa dormido en medio de un huerto, disfrutando del sol; incluso en ese momento parecìa estar hacièndolo. Nadie le dio importancia. Solo Carlos decidiò que era mejor irse. Asì que se fuè; nadie supo donde.

Ahora estaba frente a mi. Y algo nuevo tenìa que me recordaba a Morrison. Pero no e nlo fìsico. Su mirada hablaba y su voz se filtraba en mi cerebro. Amenazante, hiriente y vengativo.

- Coño, Carlos. Haz vuelto.

- Asi es, he vuelto.

- Donde te habìas metido amigo mio?

Intentè abrazarlo; pero el permaneciò inmovil, asi que no lo hice. Yo estaba nervioso. Sabìa que Carlos jamàs me tuvo mucha estima; yo era el miedoso del grupo, el que siempre cuestionaba todo; por eso tenìa que ser yo el que me juntara a ellos. Ademàs, estaba enamorado de su hermana y ella de mi. Mi vida era motivo de orgullo para todos los habitantes del pueblo. No andaba metido en grandes problemas ni nada. A mi se me perdonaba todo, a pesar que màs de una vez me encontraron con Carlos y los demàs chicos de su grupo, no creian que pueda estar andando en malos pasos; sino que era el que quizà ayude a esos hijos de putas a reinvindicarse. Yo detestaba todo eso.

- Còmo haz estado?

- Bien. Esperando el dia de volver.

- Oh, creimos que estabas muerto. Bueno, esa fue la noticia que nos dio un tio que habìa pasado por el norte. Dijo que habìas muerto en una pelea en una taberna.

- Como veràs no es asì. - y sonriò levemente.

- Ajà, ya veo... Me alegro de que hayas vuelto.Serà una estupenda noticia para los chicos. Dale, vamos a verlos.

- Vale, iremos. Pero luego.

- Còmo que luego? Vamos hombre..ya es tarde..no hay que esperar.

- No, iremos luego. Llevo tiempo esperàndote Greg y vas a ver que no ha sido en vano.

-Oh, en serio? me sorprendes...eehh..vale, dime de què queires hablar.

- No dije que quiero hablar contigo Greg. Mencionè eso acaso?

Carlos siempre habìa sido duro conmigo. Por eso me emocionò el que me diga que solo querìa hablar conmigo. Me sentì importante...

- Entonces...eh, Carlos, no entiendo.

- Veràs Greg, solo quiero saber de algunas cosas...

- Pues dime, què quieres saber Carlos..

- Oh, no mucho. Como veràs, me fuì sin previo aviso... Solo quiero saber còmo van las cosas por acà...- Se acercò un poco màs y fue entonces donde comprendì que algo no andaba bien. Coño, me puse a traspirar y sentìa frio en las rodillas. Con Carlos habìan vuelto mis miedos.

- eh..pues no mucho Carlos. En realidad mucho, epro nada de importancia. Solo que muchos de los chicos ya son padres, casi todos. Ya no hacen lo de antes, ahora solo trabajan. Yo, bueno... Ya sabes, me graduè el año pasado, ahora trabajo para una importante compañia en la ciudad. A decir verdad, estoy de vacaciones en el pueblo. Vaya Carlos, pero veo que tu no haz cambiado mucho.

- A què te refieres?

- Pues...

- Bueno, no importa! Greg, sigues siendo un coño gilipollas.

- Epa..no digas eso Carlos...

- Y dime Greg, què ha sido de mi hermana?...supe que tiene un hijo.

- eh? si, lo tuvo. Pero muriò antes de cumplir el primer año.

- Còmo?

- No lo sè...

- Carajo Greg, no me vengas con huevadas. Sè que te acostabas con ella incluso cuando mi padre la dejò preñada. Tambièn se que lo seguiste haciendo cuando pensaron que habìa muerto... Asì que dime Greg, Què pasò con el niño? no no, dime Què pasò con ella, Greg?

- ee...e...ella...no lo sè Carlos, no lo sè. No sè de que me hablas.

La mirada de Carlos se clavò en mis manos y yo no sabìa donde meterlas para que no me las arranque. Sudaba como decìa mi papà, como puta presa. Carlos siguiò hablando por un momento màs pero no entendìa lo que decìa, su voz me sonaba espectral. Mientras me hablaba yo no dejaba de pensar en Ted Nugent. Por que cuando me recordò a su hermana me recordò a Ted Nugent. Cuando yo la amaba , cuando lo haciamos en la casa de Carlos escuchando Free for All, cuando me vestìa como Ted Nugent para complacerla y el hijo e puta de su viejo durmiendo o tiràndose a una puta en el cuarto de al lado, cuando mi boca besaba las puntas de sus pechos ...No dejaba de pensar en sus pechos ni en tampoco en la idea de que esos mismo pechos fueron presa de su padre, la rabia y el asco me invadieron, vivìa todo nuevamente. Veìa a Carlos, pero el miedo iba y venìa; a momentos creìa saber porquè el estaba ahì, a momentos yo no sabìa por què yo estaba ahì. Derrepente sus ojos se colgaron de los mios, y por un momento me pareciò que leia mis recuerdos en ellos. Luego solo sentì su agil y violento cuerpo sobre el mio y mi cara apretada por sus endemoniadas manos contra el pasto terroso de la plaza.

- Muy pendejo Greg, muy pendejo verdad? Te gustaba follarte a mi hermana eh? contesta maldito hijo e puta, mi hermana era una niña coño! una niña! Ya suficiente tenìa con mi padre, ya suficiente coño! porquè le hiciste eso Greg porquè!?

- Mierda Carlos, suéltame...

Y me arrastrò hacia el pie de un arbol. Mis manos sangraban. La tierra en ellas formò lodo rojizo, lodo que contenìa mi esencia, la esencia que el Dios bìblico dio al hombre, esa era la esencia de Dios, de un verdadero Dios, ese era yo. Casi lo habìa olvidado.

- Sigues siendo un gusano Greg. Hijo de la gran puta, debería darte verguenza,ya hasta casi te mojas los pantalones. Qué es eso cabrón estás llorando?

Era verdad, estaba llorando. Pero no eran lágrimas de dolor, mucho menos de miedo. Todo lo contrario. La verdad estaba contento. Ahora Carlos estaba allí. Ahora podía retomar la recontruciòn de mi destino. Yo había esperado ese momento, yo estaba preparado, así lo sentía y , logicamente, estaba emocionado.

- Vale Carlos, lleguó el momento.

- De qué carajos hablas?

- Dime a qué viniste? Qué es lo que sabes?

El me miró con furia, creo que fue furia. Y su golpe fue debil, o yo me hice más fuerte. Carlos caminó algunos pasos hacia atrás y yo me puse de pie.

- De que coño te ries ?

- Anda Carlos, responde a lo que te pregunté. A qué vinste? Acaso a matarme? eh? A vengar la muerte de tu padre? A qué,Carlos?

- Ahora hablas claro Greg. Si, vine a matarte. Pero no por venganza. Al mal nacido de mi padre no me importó que lo mataras. Por que se que fuiste tu Greg. Por eso me fui. Por que no quize matarte ese momento. Si lo hubiera hecho, todos en el pueblo me hubieran tildado de un maldito asesino. Todos te querían, no me podía arriesgar a eso. Además, el que te matara justo luego de la muerte de mi padre iba a parecer un acto de cobarde venganza. Y no era por eso. Era por orgullo, algo que tu jamás podrás entender...De que coño te ries cabrón?

- Nada Carlos, que no te perturbe mi risa. Solamente estoy feliz de haberte encontrado.

- Maldito maricón, estás loco...

De nuevo lo vi venir contra mi, pero esta vez no logró siquiera moverme. Retrocedió y sus manos sangraban. Yo aùn pensaba en su hermana, en Elena. En sus pechos, en sus muslos, en su experiencia para hacer el amor como una completa mujer. Ella era capaz de complacer con totalidad a un hombre, y lo sabìa y eso me gustaba en ella. Eso y su fragilidad, la fragilidad que engañaba a todos en el pueblo. Por la cual Carlos se sentìa aliviado y que tanto querìa conservar. Por la dulzura que segùn el yo le quitè; sin saber, claro, que ella fue la que ofreciò su cuerpo a mi, a su padre, incluso ella querìa hacerlo con Carlos mismo. Que niña aquella... Despues de un momento sentí una tibia sensación bajar por mis pantalones hasta escurrirse en el piso. Miré hacia abajo. Era mi sangre alimentando la hierba. El sonriò y volviò a tomar impulso para hundir aùn màs el cuchillo en mi costado. Yo seguìa recordando. Aùn con el cuchillo hundièndose màs en mi costado, seguìa recordando. El rostro de Carlos estaba fuera de contexto. Como si solo se estuviera quitando un peso de encima y no disfrutara con lo que estaba haciendo. Eso me deprimiò un poco. Querìa que el disfrutara de ese momento...no soportè verlo asì.

- Riete coño, riete. Rie si puedes. Esta va por mi hermana, esta por mi padre, esta por ...

- Me alegro de que no te hayan matado cuando asì lo mandè Carlos...

- Què? - su aliento rosaba mis mejillas. ah, el odio! cuanto odio tenìa su aliento..-

- Yo te mandè matar Carlos. ero , afortunadamente, no cumplieron con su trabajo. Que ineficientes verdad? Por eso me sorprendì al verte..Pero ahora comprendo que debìas de estar acà. Gracias Carlos , Gracias por volver.

- Loco, te haz vuelto loco...te desangras y aùn asì sigues diciendo estupideces.

- Oh, no es nada...

La cadena que me advirtiò de su presencia y el crucifijo al final de ella golpeaban mi abdomen y su resplandor iluminaba casi por completo a Carlos. Parecìa una apariciòn celestial.

- Antes de que mueras Greg, quiero que me digas què pasò con mi hermana. Donde està.

- No lo sabes?

- No puto, vine a llevàrmela.

- Ya no puedes Carlos, ella està conmigo y asì lo quiere.

- Oh, Greg, si que puedo. Ahora dime donde està.

- Sabes que hicise mucho daño Carlos?

- Vaya, me alegro...

- Asì es. Yo amaba a tu hermana Carlos. Pero te admiraba tanto que creì que eso no era posible. Yo la querìa solo para mi.

- Ya entiendo. Por eso mataste al viejo, cierto? Me sorprendiò cuando lo hiciste.

- Vaya. Pero ni muerto el viejo ella quizo ser solo mia. Y tuvo al hijo Carlos, tuvo al hijo de tu papà. Tienes idea de lo que sentì? cuando ella dejaba de hacerme el amor por que el putito ese lloraba... Còmo podìa hacerme eso Carlos?

- Ya basta Greg. Solo dime donde estàn ella y el niño y deja de decir tantas cosas. Al menos moriràs un poco màs a gusto.

- Ya te dije, ella no puede regresar contigo.

- Coño! Dime donde està.

- Muerta Carlos, muerta al igual que tu sobrino-hermano.

- Què? què carajos haz dicho Greg?

- Lo oiste, Estàn muertos. Ella me convenciò que, de cuidar juntos al niño iba a amarme como yo deseaba. Pero no fue asì.






F añoraba el otoño.

Llegò F a la puerta de su apartamento en Londres. Titubeò al buscar la llave en su bolsillo derecho donde solìa guardarla. Finalmente, la encontrò en el izquierdo. Dio el primer paso sobre el felpudo y repitiò el segundo con la misma pierna casi como si hubiera recordado, en el camino de apoyar el pie, que aquel paso debiera de ser màs largo. En ese mismo instante, una burbuja de jabòn explotaba en el baño y el fantasma de su olor rodeò toda la habitaciòn. F se quedò inmovil, casi como vièndo aquel fantasma. Tras las cortinas, el viento hacia tambalear los ùltimos pètalos de una flor completamente seca, como de mucho tiempo atras. El ruido de los autos se confundìa con los ruidos de la cama del apartamento del piso de arriba y tambièn con los gemidos de la mujer que gemìa sobre ella. F, entonces, quizo encender la luz; no lo hizo. Avanzó en la oscuridad hacia el mueble al lado de su cama. Se detuvo y oyó a la mujer que gemia con màs fuerza. F tomò el vaso de agua sobre el mueble y la puerta se cerrò con el viento, trayendo consigo recuerdos que F no lograba ordenar: recordó Paris, recordó a Hoffier. Pensando en Hoffier se quedò F. Tomò entonces un ultimo sorbo de agua, dejò el vaso sobre el mueble, se dirigiò hacia sus discos y tomò uno de Led Zeppelin. Lo puso. Agitò un poco sus cabellos y se sacudiò la chaqueta que habìa comprado en Paris el año anterior. Se dirigiò al baño, aùn caminaba a oscuras, y abriò el chorro de agua. Se enjuagò la nuca con la mano izquierda. La derecha la mantenia apoyada sobre el lavabo, apretando como ayudàndose a soportar algùn dolor extremo. El agua saliò limpia, pero F siguiò sintièndose que no era suficiente. Decidió sacarse la chaqueta y el polo, tomò el jabòn y se limpiò el cuerpo. F era un hombre huesudo. Sus hombros eran puntiagudos, sus pies eran largos y del mismo color blanquezino del piso, sus costillas empujaban hacia afuera los pocos mùsculos que ostentaba su pequeño pecho y su vientre parecía oprimir a su columna. F terminò con la faena y apoyò ambas manos sobre el lavabo. Dio un paso atras y apoyò su cabeza en la fria pared. Volviò a tomar conciencia de los gemidos de la mujer. Estos se hacian màs fuertes, acompañados, ahora, por los resoplidos de su amante, los autos eran ahora màs escazos, casi no habìa ruido de ellos. Los gemidos y resoplidos eran màs fuertes que al principio, mucho más fuertes; ahora el le decía " take it bitch, bitch" mientras el respaldar de la cama golpeaba con trmenda fuerza la pared; ella repetia un "papito" entrecortado, sin recato alguno. F esbozò una leve sonrisa y se dirigiò hacia su cama. Se sentò. El amante de la mujer escupiò un potente grito y la mujer soltò una gran carcajada. En ese momento F se recostò. Volteò su esquelètico cuerpo hacia la pared y doblò las rodillas formando una gran L que abarcaba casi toda la cama. F suspirò y se levantò de nuevo, caminò hacia la ventana y mirò a la acera de enfrente.

Un ruido de llaves sono en el pasadizo y se posò justo en la puerta de F. F tomò su chaqueta y sacò rapidamente el disco de led zeppelin. Hechò una ràpida mirada a todo el cuarto y la puerta se abriò. Tres tipos aparecieron. Uno con un traje notablemente usado pero pulcramente presentado. Los otros dos estaban tomados de la mano y uno de ellos ademàs tenìa la cabeza apoyada en el hombro de su compañero. F sintiò asco, pero se divirtiò al mismo tiempo. Los tres tipos entraron pausadamente. El tipo del traje viejo se quedò parado en medio de la habitaciòn mientras los otros dos escudriñaban y cuchicheaban como viejas en celo. Despues de un breve lapso, en el que F se mantuvo apoyado en el dintel de la puerta observando todo sin la menor atenciòn, los dos tipos exclamaron " Es un hermoso lugar, cuando podremos mudarnos?" F se dirigiò hacia el medio de la habitaciòn donde habìa estado el tipo del traje gastado. Leyò la cabecera de un periòdico en la que reconociò su rostro. Sonriò levemente y soltò un poco de aire que lleno de frio todo el lugar. Mirò a los tres tipos y caminò hacia la puerta. Los dos mariquitas se abrazaron por el frio que ahora invadia el lugar y las cortinas le habian ganado la batalla al ùltimo pètalo de la flor que estaba tras ellas. Ahora F debìa de irse.

lunes, 19 de mayo de 2008

44

Estoy cansado de la inteligencia.

Pensar hace mal a las emociones.

Una gran reacción aparece.

Se llorade repente, y todas las tias muertas hacen té de nuevo

en la antigua casa de la quinta vieja.

! Para, corazón mio!

! Sosiégate, mi esperanza facticia!

¡ Quién pudiera ser nunca haber sido el niño que fui..?

Mi buen sueño porque tenía simplemente sueño y no ideas que

olvidar.
! Mi horizonte de finca y de playa!

! Mi fin antes del principio!
Estoy cansado de la inteligencia.

! Si al menos con ella notase algo!

Pero solo noto un cansancio en el fondo, como se adhieren a las

copas
aquellas curvas que el vino tiene y amodorran el vino

domingo, 27 de abril de 2008